Crudiveganismo o Raw Food

Primero fue el vegetarianismo, que consiste en no ingerir ningún tipo de carne, después el veganismo, que basa sus creencias en no consumir ningún producto derivado de un animal (no lácteos, no huevos o miel). Muchos veganos lo son por cuestión de principios éticos y morales, pues consideran que los productos que provienen de los animales representan un abuso hacia el animal en cuestión y se niegan a ser parte de esa cadena.

Desde hace unos años comenzó un movimiento que en inglés es conocido como Raw Food y en español ha sido traducido como crudiveganismo. Este consiste en alimentarse únicamente de comida cruda y viva; alimentos naturales, sin aditivos artificiales y que no estén expuestos a una temperatura superior a los 42 grados.  Es frecuente utilizar la expresión “alimentación viva” para referirse al crudiveganismo, pues los alimentos que se consumen son frescos y vitales como los germinados de diferentes semillas.

 

Los orígenes del crudiveganismo son tan antiguos como la humanidad misma. Basta recordar que antes de que el hombre descubriera el fuego, todos los alimentos se consumían crudos. De acuerdo a los seguidores de esta corriente, el cuerpo humano mutó en cuanto la comida comenzó a cocinarse y fue entonces cuando aparecieron las enfermedades que aún al día de hoy lo aquejan, y que van desde parásitos hasta cáncer. Incluso se afirma que en países asiáticos como Irán e India grupos enteros poblacionales jamás dejaron de consumir comida cruda.

Se cree que en la Antigua Grecia Pitágoras e Hipócrates, el padre de la medicina moderna, fueron crudiveganos e instruyeron a sus alumnos a serlo también. En 1930 el Dr. Paul Kouchakoff en Lausana, Suiza realizó una serie de investigaciones que lo llevaron a establecer el trauma que le provoca al cuerpo humano ingerir alimentos cocinados. Ello lo llevó a concluir que la comida cruda era el alimento óptimo.

En una dieta crudivegana es posible comer vegetales de hoja verde, verduras, hortalizas, frutas, frutos secos, especias, germinados y semillas. Todos estos alimentos se pueden deshidratar a 42 grados y de igual modo pueden ser consumidos. La deshidratación se puede llevar a cabo con una máquina especial o bien en un horno convencional siempre y cuando la temperatura no exceda los grados antes mencionados.

Gracias a que este estilo de vida se ha extendido en todos los continentes ahora incluso existen chefs de raw food quienes se han dedicado a crear platillos que, en ocasiones, resulta difícil distinguir de aquellos que han sido cocinados. Así, en un restaurante crudivegano se podrán encontrar pizzas crudas, crepas, sopas, salsas y postres como pasteles o galletas.

El pan comercial no se considera apto para una dieta crudivegana, pues está horneado y refinado. Sin embargo, se puede elaborar un pan a base de semillas y deshidratarlo posteriormente.

Los beneficios del crudiveganismo son enormes. Al comer frutas y verduras sin cocinar, se reciben directamente todos los nutrientes que cada uno puede aportar. Así mismo, se consumen altas cantidades de fibras y se evitan las toxinas que la carne de cualquier animal aporta, o los peligrosos niveles de mercurio que los peces tienen.

Es importante notar que esta alimentación también presenta algunos riesgos, pues para poder llevar una dieta crudivegana es importante conocer a fondo las combinaciones posibles de alimentos así como los nutrientes que cada uno posee, pues es fácil olvidarse de ello y presentar deficiencias nutricionales en un plazo corto. Por otra parte, resulta un poco más complicado tratar de llevar un régimen de raw food en un mundo de comida chatarra y alimentos sumamente procesados. Sin embargo, con un poco de voluntad y organización, todo es posible.

Quienes son seguidores de este modo de vida aseguran que el crudiveganismo es capaz de curar muchas de las enfermedades que nos aquejan y que se derivan de la pobre calidad de alimentos que consumimos. Migrañas, dolores de articulaciones, mareos o desórdenes estomacales y alergias desaparecen por completo al eliminar productos nocivos para nuestra salud. La decisión como siempre, es de cada quien y será cuestión de probar y evaluar.

Mantente atento a veganoseneldf.com pues allí se organizan cenas/reuniones RAW o Crudiveganas.